
Tradicionalmente, el tratamiento de la tricotilomanía se ha centrado en la fuerza de voluntad o en largas exploraciones del pasado. Sin embargo, muchas personas se sienten atrapadas en un ciclo donde, aunque comprenden "por qué" lo hacen, no pueden detener la urgencia física de arrancarse el cabello.
Nuestra metodología utiliza una adaptación especializada del EMDR, basada en el Protocolo EPACA de John Hartung. A diferencia de otros enfoques, este protocolo no requiere que revivas traumas dolorosos o memorias inconscientes que a veces ni siquiera recordamos.
En su lugar, trabajamos directamente sobre el mecanismo del síntoma:
"No tratamos de entender el síntoma, lo dejamos sin combustible. Cuando arrancarse el pelo deja de sentirse como una 'necesidad' biológica, la recuperación deja de ser una lucha y se convierte en una realidad."